Música para ti

Letanía


Sobre las gotas de lluvia que caen sobre mi cara
Cae el recuerdo de tu amor marchito.
Sobre los charcos formados en la ciudad mojada
Pisan mis pasos empapándose de olvido.
Sobre ti reposan mis palabras de nada
Y tu las llenas de ti, de ti está todo perdido,
De ti está mi vida llena y sin ti yo solo me siento rendido.

Llegaste sobre mí como si no estuviera,
Como si la noche cazase al vuelo mi alma desfallecida
Y un beso te cazó en la calle
Como cazó tu amor, tu cariño, tu sonrisa.

Y te quise, te quise conmigo y te quise sin prisa,
Te quise con amor, sin odio, contigo, y con tu risa.
Te quise con versos y con versos te quise,
Con esos susurros, con esos te quise.
Y me quisiste, lo sé,
Te vi latiendo escondida al descubrir de mis versos,
Caídos sobre las hojas de tu corazón,
Al descubrir derrotadas las rimas
Bajo la lluvia que nos tapaba a los dos.


Calló, la lluvia, un momento,
Y el amor de tu desierto se rompió
Como un silencioso grito de rabia y odio, dolor
De ganas por no tenerte y tenerte sin tenerte,
O no tenerte, no lo sé.
Tras la lluvia de tus besos
Un beso de despedida;
Duro, amargo,
Sollozante letanía de quererte,
De amarte a pesar de todo,
De todo a pesar de amarte,
Y amarte, por eso, todo.

Ahora escribir, o simplemente escribirte
Parece ser desgarrarte,
Seccionarte de tu encanto
En poesía cuidadosa de un poeta aficionado.
Y escribirte me quema tus recuerdos dentro del corazón,
Me rompe lo que de ti tengo y te trae dentro, de nuevo,
Dibujada por las sombras que reptan por mi habitación.

Encontrarte de enfrente bajo la luz resquebrajada de una calle aletargada
Es lo que espero,
Y abrazarte unos momentos en un callejón marchito
Lo que pido, nada más
Que besarte lento una vez oyendo el sonido de la nocturnidad de tus besos.
Quererte, quiero quererte otra vez aunque sea un momento
Y que me quieras un instante
Con el ocio de tus labios cautivándome la mente,
A música danzando, limpia, por el ambiente,
Y tras todo tú: dulce, tibia, suave, dentro y fuera, inherente.