La mujer inmaterial,
la que llevo conmigo si camino,
a la que me obligo,
con la que voy y vengo,
la que viene conmigo,
la que es inmaterial,
por eso es la que no tengo.
La mujer del pelo suelto
y la figura erguida,
los ojos brillantes y verdes,
la sonrisa contenida,
y el cuerpo como exclamación
al verla pasar aprisa,
con el punto en los pies,
como marchando corriendo.
¿Qué tengo de ella?
NADA
No llevo nada conmigo.
Nada para mirarla.
Nada para guardar.
De ella lo tengo TODO,
todo lo inmaterial.
Y me preguntaré qué me llevo...
NADA, TODO.
Es un concepto
y me da igual.