Pasan los días.
Los días son semanas,
las semanas son años
y pasa la vida,
y la vida pasa y queda el tiempo.
Atemperamos las voces,
y somos historia,
y la historia de la historia
que abrazamos al silencio
y el silencio tiene su historia
al pasar los tiempos
y nacer entre los minuteros
al mirar atrás
y sentir la gestación
de nuestros huesos
y los huesos de todo un pueblo.
Como un gemido en la noche
en que se gestó un cuerpo
y con el tiempo fue un “yo”
y fue otros pronombres
en colectivos y singulares.
Con la singularidad de este día
en que celebras un año
y yo celebro la vida
aunque no esté contigo
y no veas mis ojos mojados.
