El tiempo, las noches...
déjalas pasar despacio sin que,
como la de hoy,
se queden a tomar café con mi vida.
déjalas pasar despacio sin que,
como la de hoy,
se queden a tomar café con mi vida.
Sobre el piano que piensa las teclas
antes de rozarlas y hacerlas vibrar sobre la mente,
hazme compañía en las noches,
y arrópame, que estoy, sin sexo,
sin nada más que tus roces, espero,
despertarme mañana a tu lado y sentirme feliz.
Quizás la soledad será para saber,
si te encuentro,
que estaba sintiendo tus besos cuando,
días como hoy,
narro nadas ante el papel y que a mano me dibujan.
La soledad no es nada
si hay algo que espera al fondo
a causa de mí y a causa de amor.
La soledad no es nada
si hay folios y palabras nuevas en las formas,
y así, no estaré más solo que ayer;
y el domingo mundano, otra vez,
será la confirmación de mis versos.
Allí, a lo lejos, están tus manos también,
dibujando formas...
Y los restos de mis figuras,
los dibujarás con los dedos.
