La luna se escondió,
Y yo, sin luna y sin pecado,
Marché a mi sitio:
A mis pesadillas y mis pedazos.
Cuando la vea,
Sera de noche, de nuevo,
Y será luna,
Yo seré sincero,
Y se marchará como siempre,
Porque no hay luna que me valga ahora.
No hay luna que me arrope,
Que me intente,
Que me sienta,
Que simplemente me mire,
Y que no me vea como el pelo
Que no soy más, que no soy menos,
Que no tengo más tijeras
Que las que están rotas…
Y la luna,
Por más teñida,
Sigue en el cielo.
Te amo, Mercedes, Mi Luna.
