Música para ti

El Sofá

 No podré tocarte los pies
de tardes frías y sofá,
ni mirar tus párpados
entornados de pudor.

No podré tener un vaho
en mi cabello ávido de alientos y jadeos.

No tendré tus voces, tus olores,
el pijama de raso, ni tu frío.

No podré decirle al polvo
ni me escuchará la alfombra.

La turbia luz de la inmadurez
derrama taninos crueles
en la habitación que más he amado
y no podré, no debo recordar
que amé tendido de ti
que he convivido contigo.