Música para ti

Pecado Mortal

Para cantar tu pelo
aprendí la leyenda
del sol, que siendo niño,
se extravió en un trigal.

Para cantar tus ojos
me enseñaron la historia
de la primera mañana
que se baño en el mar.

Para cantar tus labios
aprendí el meridiano
que pasa por el beso,
la fresa y el panal.

Para cantar tu risa
subí con mi poema,
peldaño a peldaño,
toda la escala musical.

Para cantar tus senos
imaginé la forma
de redondear dos veces
la misma cantidad.

Quise cantar al yunque
donde forjas la vida
y todos mis sentidos
empezaron a cantar...

Entonces me di cuenta
de que el poema estaba
en el límite exacto
del pecado mortal.