Por una noche de sombras
Tu risa me acarició.
El aroma de tu pelo
Me embargó de tu consuelo
E invalidó mi razón.
Un par de horas vivimos
De ilusiones y verdad,
De caricias con la vista,
De cantares con la brisa,
De cariño sin maldad.
Una paloma sin sueño
Nos miraba con ternura,
Y la gracia de tus ojos
Robaba sueños a locos
Que pedían tu hermosura.
Y mi piel pedía tiempo
Para rogarle a la luna
Que no acabara esa noche,
Que sintiera más el roce
De tu voz y su dulzura.
Y el otoño enmudeció,
Cristal blanco se hizo el viento,
Cantando al lecho de hojas,
Moviendo las alas rojas
De un corazón eterno.
Mas la noche se marchó,
Y con ella tus palabras,
Que un momento fueron vida
De una mirada perdida
En veletas olvidadas.
Cuatro lloros de un entierro,
Cuatro risas de unos niños;
Me durmió una luz sedosa
Con un beso de tu rosa
Y un recuerdo de tu abrigo.
¿Quedarán aún más días
De tus risas y mis juegos?.
Quizás sepas algún día
Lo que fue esa noche fría
En mi armario de los sueños.
