nadaba por aguas transparentes
y vi una hermosa sirena
jugando lejos en los corales
con la luz que el agua diluía.
volví a tierra trastornado
por aquella visión de fantasía
ansiando volver a aquel mágico lugar
y confirmar que ella era real.
cada mañana allí acudía,
zambulléndome ligero en agua clara
ella siempre me estaba esperando
vestida de su sonrisa azul y permanente.
pasaron los días con solo miradas
y el amor hizo trizas mi razón,
las señas hablaban por nuestros labios
y por señas consintió venir conmigo.
la llevé a mi casa, a la bañera
la dejé lo más cómoda que pude
fui a comprar el marisco de la cena
muy cerca, en el super de la esquina.
a mi vuelta vi al gato acomodado
dormitando una siesta fuera de hora
comprendí y corrí a la bañera
donde el gato se dio su gran festín.
en mitad del dolor y el desconsuelo
descubrí el misterio de los siglos
las sirenas ciertamente son pescado
y las raspas que vi lo confirmaron
