Solo, sobre las calles,
y de nuevo sobre el otoño,
paseando,
he perdido el placer de encontrarme
por las noches sin rumbo,
haciendo honor a los pasos,
al humo de mis cigarros,
a un palpitar la mente
con los proyectos que ya tengo,
y hacerme sentir más allá de donde estoy,
que es,
al final de la juventud que nunca tuve,
porque he jugado a ser mayor,
y ahora,
cuando quiero gritar,
hacer el loco con las risas,
no dejan pasar a los mayores.
Ahora estoy más mayor
que el mayor de los ancianos,
y no sé si me recobraré por dentro
de lo que me queda,
o quizás el tiempo,
con su juego de siempre,
el que tanto detesto,
me ha dejado para el final,
como traca final,
me ha reservado,
primera fila,
para mi propia muerte.
y de nuevo sobre el otoño,
paseando,
he perdido el placer de encontrarme
por las noches sin rumbo,
haciendo honor a los pasos,
al humo de mis cigarros,
a un palpitar la mente
con los proyectos que ya tengo,
y hacerme sentir más allá de donde estoy,
que es,
al final de la juventud que nunca tuve,
porque he jugado a ser mayor,
y ahora,
cuando quiero gritar,
hacer el loco con las risas,
no dejan pasar a los mayores.
Ahora estoy más mayor
que el mayor de los ancianos,
y no sé si me recobraré por dentro
de lo que me queda,
o quizás el tiempo,
con su juego de siempre,
el que tanto detesto,
me ha dejado para el final,
como traca final,
me ha reservado,
primera fila,
para mi propia muerte.
