De ella tengo sus besos,
sus susurros en silencio,
su respirar inquieto
mientras la acaricio lento,
sus ojos brillantes,
recelosos y secretos,
y su cuerpo
perfilado por mis manos
tras la sombra de su pelo.
De ella palpo su cuello
y mis manos se derriten
como si fuesen de hielo,
como si derritiese
mi miedo a perderla,
porque en este momento,
la tengo.
De ella tengo
casi todo lo que siento,
casi todo lo que dentro
me golpea el pensamiento,
casi todo,
y todo eso no hace más
que quererla más y más,
una y otra vez,
cientos y cientos de veces quererla ,
y luego, quiero quererla otra vez,
hasta que sangre mi cuerpo de amor
y no pueda más quererla.
De ella,
el bulevar de mis versos de sombras,
inciertos momentos
en los que las palabras sobran,
y cae su piel sobre mi piel,
gritándome miles de cosas,
pasión de invierno, y el roce suave,
rojo, como una rosa.
De ella, mi amor,
y me duele tanto quererla
que se me parte el alma
vaciándome el corazón
de su nombre y su misterio,
y del hielo de sus besos calientes
sobre mi cuerpo.
