Un secreto de nuevas sensaciones,
Suaves olas levantaron mi mirada,
Hasta el cielo azul de tu mañana,
El sueño se fue haciendo una silueta.
Después llegó esa calma deseada,
Por fin, mi mirada rendida en tu mirada,
Nunca hubo en mi boca más sonrisas,
Balaca al corazón que se hizo llama.
Desde ese gesto inicial, ese saludo,
Desde el profundo amor de nuestras almas,
Estallaron de las bocas las palabras,
Como si de volcán en erupción manaran.
Con un grito suave, pero profundo,
Surgió de mis labios la mágica palabra,
Un te quiero por sencillo y esperado,
Mientras tus labios y los míos...
Se besaban.
